En la época de nuestros abuelos, pedirle a tu vecino la tacita de azúcar que te faltaba para terminar de preparar un pastel era lo más normal del mundo. Claro que con la invasión de tiendas que están abiertas las 24 horas y los servicios de delivery, esta calidez vecinal fue desapareciendo. Para todos los nostálgicos, llegó Olio.
El objetivo de la app es tan noble como desafiante: acabar con el desperdicio de alimentos a nivel mundial y redistribuir los recursos naturales. Sin embargo, los creadores de la app están convencidos de que podemos empezar con acciones de todos los días. La premisa es simple: si tienes comida que no vas a usar antes de su vencimiento, en lugar de tirarla, ¿por qué no regalarla? Todo lo que tienes que hacer es tomar una foto, subirla a la app y el usuario local que esté interesado en el producto podrá pasar a buscarlo. Simple, ecológico y te permite ahorrar dinero, ¿qué más podrías pedir?

Los beneficios de la app no terminan ahí. Por ejemplo, si te estás quedando sin dinero, puedes acudir a la comunidad de Olio para conseguir comida; sin costo alguno y sin dar nada a cambio. El único objetivo es acabar con el problema mundial del desperdicio de alimentos.
Tessa Cook, cofundadora de Olio, explica: “La vida es impredecible. Es muy difícil lograr un equilibrio perfecto de oferta y demanda de comida en el hogar. A veces no comemos en casa por causa del trabajo o simplemente no queremos comer lo que tenemos. A lo mejor estamos a dieta o un invitado nos trae comida de regalo. Todo esto puede pasar y no está bajo nuestro control”.

Las cofundadoras Tessa Cook y Saasha Celestial-One lanzaron Olio en 2015, en el Reino Unido. La app se usó por primera vez para regalar una caja de chalotas y, desde entonces, no ha parado de crecer. Gracias a la app, los alimentos en buen estado pueden llegar a alguien que los aproveche. Como dice el refrán: “El desperdicio de un hombre es el tesoro de otro”.
“Las panaderías regalan panes, pasteles y otras delicias en perfecto estado”, nos explica Cook. “Lo que sucede es que las tiendas deben exhibir sus productos hasta la hora del cierre, pero al mismo tiempo, tienen que vender pan fresco al día siguiente. Muchos agricultores también ofrecen sus cosechas caseras, como calabazas, zanahorias, manzanas y peras”.
Para recibir comida no tienes que ofrecer nada a cambio porque Olio no es un sistema de trueque. Krys Nartey, de 33 años, conoció Olio mientras sufría los síntomas de un embarazo complicado y la app le resultó de gran ayuda.
“Estaba en muy mala situación. Tenía una licencia sin goce de sueldo y entre pagar la renta, los servicios y el médico casi no me quedaba dinero. Lo único que podía costear era cereal para el desayuno, el almuerzo y la cena”, cuenta Krys.
“Estaba visitando algunas páginas de Internet en busca de muestras gratis de comida cuando, de repente, vi en Olio que alguien cerca de mi casa estaba regalando frutas y verduras, queso y pan. Sin saber qué esperar, envié una solicitud y me contestaron que podía pasar a buscar todo lo que quisiera”.
“Como pude, caminé dos kilómetros con mi panza de embarazada y llené mis bolsas de supermercado con los productos. Olio me salvó la vida”.
La app está llena de panes, pasteles y otras delicias que regalan las panaderías.Tessa Cook, cofundadora de Olio
Historias como la de Krys hay muchas. Por ejemplo, la de Jonathan Kilby, que usó Olio para darle de comer a su familia después de que un cambio de profesión le hiciera ajustar las riendas de su economía. “Hubo una semana que vivimos gracias a los ingredientes que nos regalaron en la comunidad de Olio. Los beneficios son dobles: nosotros pudimos comer y ellos ayudaron a reducir el desperdicio de alimentos”.
Tessa cuenta que estas historias son comunes y corrientes. “Todas las semanas recibimos comentarios con agradecimientos de personas que pudieron darle de comer a su familia gracias a la app”, nos cuenta.
“Las anécdotas nos conmueven. Lo que hacemos tiene un significado y un propósito, y eso nos motiva a seguir trabajando”.