Articles on desinformación
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Un análisis revela cómo la desinformación construye un relato creíble aprovechando la reputación de empresas e instituciones para facilitar estafas digitales y otros ciberdelitos.
La brecha informativa entre jóvenes y adultos se amplía mientras cambian sus referentes: las redes sociales y los ‘influencers’ ganan terreno frente a los medios tradicionales.
La psicóloga Dolores Albarracín analiza cómo se forman las actitudes ante la desinformación y destaca el papel de las emociones, de la educación y de las fuentes fiables para lucha contra ella y contra las teorías de la conspiración.
Saber cuándo callarse no supone abandonar la deliberación pública. A menudo es la mejor forma de cuidarla y cuidarse.
En una sociedad saturada de cifras, comprender gráficos y datos públicos se ha convertido en una competencia democrática esencial para combatir la desinformación y participar críticamente en la vida pública.
León XIV irrumpe en el debate sobre la inteligencia artificial con una defensa inédita del bien común frente al poder tecnológico.
La IA ya no solo distribuye información: también la produce y valida. ¿Estamos formando ciudadanos críticos o usuarios que confían en sistemas que no comprenden?
La polarización y la desinformación erosionan la confianza en la ciencia. Además, favorecen el conspiracionismo y dificultan consensos, al priorizar identidades, emociones y creencias sobre la evidencia.
El tirador de Teotihucán y otros jóvenes implicados en recientes ataques en espacios educativos de México tienen en común su adscripción a la machosfera de internet y la admiración por ideologías de ultraderecha.
La desinformación existe desde hace siglos, pero internet y la IA la amplifican. La UE responde con leyes digitales, aunque persisten desafíos tecnológicos, geopolíticos y educativos.
La retirada unilateral de la publicidad política en las principales redes sociales reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión en la era de la desinformación.
La desinformación generada por IA es hoy un riesgo económico global: erosiona la confianza, frena la inversión y amplifica vulnerabilidades que afectan a economías de todo el mundo.
Rusia inunda la web con propaganda favorable al Kremlin para contaminar los datos que sirven de entrenamiento a los modelos de IA.
Se llama cibercondría a la búsqueda compulsiva de información de salud en la red, lo que puede disparar la ansiedad y conducir a falsos autodiagnósticos.
Desde la década de 1950, las empresas del petróleo y el gas se han dedicado a lanzar campañas de negación y desinformación para bloquear la adopción de políticas climáticas y de descarbonización.
Tras la catástrofe, la desinformación inundó las redes sociales: alrededor del 50 % surgió y circuló por X, Facebook, Instagram, TikTok, WhatsApp y Telegram.
La cobertura mediática es muy desigual entre tragedias migratorias y otras desgracias que generan más morbo. Esto revela presiones empresariales, precariedad laboral y narrativas que deshumanizan a las personas migrantes.
Las llamas no sólo arrasan bosques: los bulos sobre los incendios multiplican el miedo y la rabia, y ponen en relieve la urgencia de apostar por prevención y responsabilidad también en el ecosistema digital.
El exceso de información puede adormecer. El periodismo público propone volver a implicar al ciudadano: menos escándalo, más contexto, más participación y más democracia viva.
Los datos confirman el aumento de las temperaturas en la última década y desmienten los bulos interesados en propagar que el calor es el mismo que otros años en verano.



















