Articles on gas natural
Displaying 1 - 20 of 34 articles
La presión política para acelerar la transición hacia una economía baja en carbono no viene de los discursos climáticos ni de los acuerdos internacionales, sino del precio de la energía.
Un ‘shock’ del petróleo provocado por una guerra es el argumento más brutal que podría recibir la transición energética. La historia demuestra que estos argumentos suelen funcionar.
La capacidad de regasificación de España, con 7 plantas en funcionamiento y una red gasista mallada, es una ventaja estratégica para la UE. Pero una limitada interconexión con Francia, y el resto de Europa, hace que esta ventaja sea especialmente sensible a los vaivenes del mercado mundial de la energía.
La producción de biometano puede aportar muchos beneficios y oportunidades. No obstante, la próxima implantación de plantas generadoras de este gas renovable en España también ha generado rechazo social.
A comienzos de 2025, Ucrania se negó a renovar el contrato con la gasista rusa Gazprom. El cese definitivo del flujo de gas ruso a través de su territorio genera incertidumbre en el panorama energético europeo.
La promesa de Israel a Estados Unidos de no atacar infraestructuras o campos petrolíferos en Irán, que exporta 1,7 millones de barriles diarios, ha logrado mantener en calma los mercados energéticos.
La cuestión económica ha sido determinante para el estallido de la actual crisis política boliviana.
Para exportar hidrógeno a través de la nueva tubería, España y Portugal tendrían que ser capaces primero de producir suficiente como para satisfacer la demanda interna y tener excedentes que enviar a Francia.
En el último año los precios del gas y la electricidad han alcanzado cotas nunca vistas. Los precios regulados de uno y otro mercado han dado resultados diferentes para los clientes minoristas españoles.
Las interconexiones energéticas entre países permiten aprovechar complementariedades de producción y demanda, y dan flexibilidad a los sistemas de suministro.
La situación de abastecimiento de gas natural es muy inestable en todo el mundo. Si sus relaciones con Argelia continúan deteriorándose, España podría perder un suministro del que aún depende.
La UE ha puesto sus ojos en África como fuente de gas alternativa al suministro ruso, pero el continente africano también necesita este recurso natural. No establecer su desarrollo como prioridad conlleva graves riesgos.
La UE ha exigido a los países miembros que llenen sus almacenamientos de gas al 80 % de su capacidad antes del 1 de noviembre de 2022 para garantizar la seguridad del suministro el próximo invierno.
No es la primera vez que una guerra impulsa cambios en el uso y producción de energía de los países. Debido a la guerra árabe-israelí de 1973 se desarrollaron en España las primeras normas de ahorro energético en edificios.
Varios reglamentos de la UE establecen que, ante una crisis de abastecimiento, los Estados miembros deben apoyarse y coordinarse para optimizar el uso de las infraestructuras y recursos.
Los autores han estimado que bajar el termostato de 20 a 19 grados reduce en un 2,9 % el consumo total de gas en España y, además, supondría un ahorro de emisiones de 2,2 millones de toneladas de CO₂, comparable con las emisiones de todos los coches de España durante 10 días.
La clausura de centrales nucleares, que no son emisoras de gases invernadero, implica que los países deben recurrir a otras fuentes de energía. La invasión de Ucrania por Rusia, y otras circunstancias, está llevando el precio de la energía a valores estratosféricos y puede acabar en un grave problema de desabastecimiento, con una deriva impredecible.
La alteración del comercio de gas entre Rusia y la UE supondría un duro golpe para Rusia, pero quizás mayor para la UE. De ahí que lo más probable sea que se mantenga, en condiciones de extrema tensión pero sin interrupciones.
La infraestructura de plantas de regasificación de gas natural licuado y la disponibilidad de los suministros provenientes de otros países determinan las opciones de los diferentes Estados.
Interrumpir el servicio podría suponer la pérdida de entre 203 y 228 millones de dólares al día para Gazprom, la petrolera fiel al régimen ruso.


















