Articles on sequía
Displaying 41 - 60 of 68 articles
La sequía es un problema acuciante que no puede estudiarse solo desde un punto de vista físico. Las ciencias sociales también tienen mucho que decir.
El mundo es cada vez más cálido: la temperatura ya ha subido de media a nivel global 1,1 °C y seguirá aumentando mientras no cesen las emisiones de gases de efecto invernadero.
Muchos ríos mediterráneos desaparecen transitoriamente debido a la escasez de lluvias, pero otros mueren debido a la sobreexplotación de los acuíferos.
Estas estrategias tienen como objetivo mejorar la seguridad hídrica, mitigar los efectos del calentamiento global en los recursos hídricos y adaptar su gestión a sus impactos.
No es la ausencia de lluvia lo que vacía los embalses, sino el exceso de consumo.
Los bancos de agua son un mecanismo que permite la reasignación voluntaria de caudales para dar respuesta a cambios en la disponibilidad del recurso.
Las reservas hídricas de los embalses se emplean para regar cultivos, suministrar agua potable y generar energía. Además, proporcionan servicios ecosistémicos y de ocio.
Aunque en regiones como Andalucía, Cataluña y Galicia ya se ha disparado la alerta por escasez de agua, la situación no afecta por igual a todo el país. Los pronósticos señalan que la precipitación será inferior a la normal en gran parte de la península ibérica en el final del invierno y la primavera.
Una serie de herramientas permiten predecir el riesgo de que ocurra un fenómeno climático extremo y las condiciones de humedad del suelo para planificar los cultivos y estimar pérdidas.
De poco sirven el avance de la ciencia y la tecnología en materia de agua si los usuarios finales del recurso, los ciudadanos, siguen actuando desde el desconocimiento o la desinformación.
Muchas plantas son realmente buenas resistiendo los incendios forestales, pero la combinación de sequías, olas de calor y plagas de insectos acrecentadas por el cambio climático puede llevarlas al límite.
Con el cambio climático y el aumento de las olas de calor, la fauna silvestre hace uso de fuentes y charcas para aliviar la sed.
Un reciente estudio analiza el comportamiento de las sequías en el mundo, las clasifica y aporta una herramienta para predecirlas.
Deberíamos considerar los desastres como procesos históricos y responsabilizarnos como sociedad de nuestro papel en las catástrofes pasadas, presentes y futuras.
En el mejor de los casos, incluso si consiguiésemos reducir lo suficiente y con rapidez las emisiones, se agudizarían los fenómenos extremos y las altas temperaturas tardarían siglos en volver a niveles anteriores.
El impacto del cambio climático en los fenómenos extremos relacionados con el agua es cada vez más evidente, advierte un autor principal del nuevo informe.
Las llamas vuelven a devorar millones de hectáreas en distintas zonas del planeta. Factores como la atmósfera desecante, las olas de calor y la simultaneidad de focos hacen imposible la extinción.
Calor sin precedentes y lluvias insuficientes están secando las fuentes de agua compartidas por Estados Unidos y el norte de México.
En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el autor explica por qué hay esperanza: estos fenómenos se pueden frenar y revertir y las áreas de bosque están aumentando globalmente.
Las altas temperaturas y la mayor variabilidad de las precipitaciones, junto con el incremento de la demanda de agua y la disminución de su calidad, suponen grandes dificultades en la gestión de los recursos hídricos.


















