Articles on coches eléctricos
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Los coches eléctricos pueden contaminar menos, pero tienen efectos sobre el empleo y las condicionales laborales: la extracción de minerales implica generalmente condiciones laborales deficitarias.
Las aplicaciones de transporte y los coches eléctricos y autónomos están en auge, pero la movilidad debe adaptarse al estilo de vida real de las personas.
Nuevos materiales, nuevas formas de extracción, reciclado… La ciencia se propone afrontar la escasez de recursos para coches eléctricos y asegurar el futuro de la movilidad sostenible.
La importancia de investigar materiales que garanticen la seguridad de las baterías en vehículos eléctricos.
El 28% de los microplásticos que se liberan a los océanos procede de las ruedas de los coches, que ya son la principal fuente de estas partículas en países como China o Dinamarca. Su toxicidad está empezando a demostrarse en experimentos con diversas especies.
Las baterías de estado sólido son una tecnología clave para fabricar vehículos eléctricos de mayor autonomía, que resuelve además problemas de seguridad y coste, pero su implantación podría tardar décadas.
Las baterías de sodio, más baratas y compactas que las de litio, junto con avances en recarga inalámbrica y electrificación de carreteras, podrían suponer un cambio de paradigma en la movilidad eléctrica.
La huella hídrica de los vehículos de hidrógeno y eléctricos puede superar la de los coches de combustión, porque la producción de electricidad y de hidrógeno requiere un alto consumo de agua.
Las baterías de los vehículos eléctricos pueden incendiarse, lo que supone un problema para las infraestructuras existentes, sobre todo en los aparcamientos cerrados.
Tras su entrada en la OMC, en 2001, el mercado del automóvil de China pudo crecer rápidamente porque sus empresas tenían una larga experiencia en internacionalización.
Los coches eléctricos acaparan toda la atención, pero son los pequeños vehículos de dos ruedas los que más reducen la demanda de petróleo.
Una reciente encuesta destaca la notable disparidad de opiniones entre expertos y no expertos respecto a la implantación del vehículo autónomo, conectado y compartido.
Al comparar el impacto ambiental de distintas tecnologías y fuentes energéticas, deben tenerse en cuenta otros factores como la emisión de partículas, el consumo de agua, la formación de ozono troposférico y la extracción de materiales.
El “coche del futuro” eléctrico y autónomo tiene muchas virtudes, pero varias de sus tecnologías favorecen el mareo. ¿Seremos capaces de viajar en ellos sin encontrarnos mal?
Un reciente informe revela que, aunque nos preocupa el medio ambiente, nos fijamos más en otras características del vehículo. Hay quien sigue sin tener muy claro por qué las emisiones de CO₂ son un problema.
Los coches de hidrógeno son la gran apuesta para la automoción barata y limpia. ¿Cómo funcionan? ¿Podemos comprarlos en este momento? ¿Qué autonomía tienen? ¿Cómo es posible el repostaje de hidrógeno? ¿Son seguros?
Los coches autónomos capaces de intercambiar información con otros vehículos permitirán mejorar la seguridad vial, la eficiencia del tráfico y reducir emisiones.
El sector de la automoción satisface la demanda de movilidad y contribuye al crecimiento económico y al empleo, pero la contaminación que producen los vehículos y los neumáticos pone en entredicho el actual modelo de transporte.
Aunque se aumentase lo suficiente la autonomía de los vehículos, el número de electrolineras y la velocidad de la carga, aún habría otro problema: las sobrecargas de la red eléctrica.
El aumento de las energías renovables requiere materias primas críticas como el coltán, algunas tierras raras y el litio, cuya extracción debe hacerse garantizando la preservación de la naturaleza, y no en países sin controles ambientales.



















